Y qué me dices tú de los que tienen
las plantas de sus pies como calzado
de los que tienen por camino el polvo
por techo las ramas de algún árbol
y por lecho la tierra.
Y qué me dices tú de aquellos niños
que no han podido nunca
jugar cual otros niños
que no han probado nunca
la miel que otros derrochan
que no pueden soñar
porque no tienen tiempo
que saben lo que es frío
que saben lo que es hambre.
Y qué me dices tú de los que piensan
que son los dueños y amos
de todo lo que hay.
Callemos que es mejor
el futuro dirá
quién tiene la razón:
si los crueles verdugos
o los tristes esclavos.
Al año que se va…