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LA MUJER DEL LIBRO

Fue una de esas mañanas tristes

cuando la conocí,

una de esas mañanas frías;

ella iba con su libro

y yo con mi cuaderno.

¿Por qué no sale el sol, por qué hace tanta niebla?

-me preguntó temblando-

pregúnteselo al cielo que él sabrá contestarle

-le respondí sonriente-

Seguimos caminando en sentidos opuestos,

nada más sucedió.

Otros días llegaron, pasaron muchos días

siempre alguna sonrisa y alguna frase alegre

cuando nos encontrábamos.

Luego llegó el amor

sin duda nos quisimos,

las tardes eran nuestras

las mañanas también;

el tiempo transcurrió

las hojas se secaban

caían de los árboles

otras nuevas brotaban.

Luego llegó el olvido

ya hoy no nos queremos.

Otra mañana fría

la encontré nuevamente

no nos dijimos nada

seguimos caminando en sentidos opuestos

ella iba con su libro

y yo con mi cuaderno.