Eres como el atardecer
triste y hermosa
¡Cuántas noches sin sueño te he soñado!
Te conocí una tarde
y desde entonces
te he querido tanto
por ser tan buena, dulce y caprichosa.
Si pudiéramos como antes
salir y contemplar la noche
mal lágrima vertida en flor
desde el jardín desierto y frío
de la callada ciudad…