MARÍA DEL CARMEN
Eres como el atardecer triste y hermosa ¡Cuántas noches sin sueño te he soñado! Te conocí una tarde y desde entonces te he querido tanto por ser tan buena, dulce y caprichosa. Si pudiéramos como antes salir y contemplar la noche mal lágrima vertida en flor desde el jardín desierto y frío de la callada…