Hoy hubiera sido el cumpleaños de mi papá, un hombre fuerte, trabajador y dedicado, que enfrentó cada desafío con dignidad y que siempre me inspiró. Hoy no habrá festejo cumpleañero, pero conmemoro y honro su vida.
Fue un honor procurarte, acompañarte y, sobre todo, aprender de ti hasta el último momento. No quedaron palabras sin decir, ni amor sin entregar, eso me consuela, aunque la ausencia duela. Sé que tu legado sigue vivo en cada lección que me enseñaste, en cada recuerdo que atesoro y en la fuerza que me diste para seguir adelante.
Aunque físicamente ya no estés aquí, tu luz sigue guiándome y acompañándome. Te extraño profundamente, pero hoy elijo recordarte con una sonrisa, celebrando el privilegio de haber sido tu hija
POR: Carmen María Matos Morales