Esa noche
me arrancó una súplica tu voz
descolgándose de la nada
de mis sueños otoñales,
en la penumbra
de recuerdos idos
se quebró la mía
cuando tu sombra
se proyectó en cruz
ante mi pena
y lloré
sobre un cáliz tallado
con ausencia sin fin.
Esa noche
me arrancó una súplica tu voz
descolgándose de la nada
de mis sueños otoñales,
en la penumbra
de recuerdos idos
se quebró la mía
cuando tu sombra
se proyectó en cruz
ante mi pena
y lloré
sobre un cáliz tallado
con ausencia sin fin.