Señor: que tú estás a mi lado, bien lo sé
Los días pasan, mientras solitario
Peregrinando voy por los caminos
A veces polvorientos, a veces empedrados,
Viendo las ruinas que la vida ofrece
Y las grandezas que luego se marchitan,
Viendo como el sol quema a todos por igual
Como igualmente a todos su luz brinda
Viendo como unos buscan y piden pan
Mientras otros indiferentemente al zafacón lo tiran
Viendo cómo se cotiza la maldad del mundo
Y como se desprecia tu bondad sin límites
Señor: sigue a mi lado en todos los instantes
Que por este mundo tengo que caminar
Y ayúdame a ser tuyo, a ser sincero en todo,
A mirar hacia arriba cada vez con más Fe
Aunque el mundo se empeñe en hacer lo contrario
Que todas mis acciones, mis palabras, mi vida
Sean siempre aprobadas por tu recto mandato
Para que así cuando ya todo haya pasado
Y los cielos anuncien que tú vienes
Yo pueda estar presente entre los redimidos