Con el pesar amargo
de los últimos tiempos
sintiéndome un extraño
por la calle de piedra
que a diario camino
tanto quería encontrarte
que ni recordaba
que era mi cumpleaños.
Señor, hoy que parece
me he extraviado en la ruta
te ruego que como único regalo
me ayudes otra vez a reencontrarla,
y deja que coma de tu pan
y beba de tu agua… como ayer.