Esta hora triste de mi vida
la he compartido contigo
los dos hemos bebido
de este cáliz amargo.
Sueños truncados y esperanzas
circundan ahora mi camino
no muere la esperanza
aunque se cubra de lágrimas.
Hoy como ayer tú me acompañas
no importa que la tarde
comience ya a dar sombra
anunciando la noche.
Caminamos los dos apresurados
entre espinas y piedras
sabiendo que el crepúsculo se acerca
pero también la luz de un nuevo día.