Yo no sabía que el atardecer
salpicaba con rosas el crepúsculo
tampoco sabía
que las rosas rojas
perdían su color si estaban solas,
yo no sabía que una pena
destellaba de luz el pensamiento
tampoco sabía que las fechas
se olvidaban, para no darle paso,
a la melancolía.
Hoy que en la tarde
las rosas y las fechas
se han juntado
he aprendido a interpretar
lo que duele la ausencia.