Desaparece ya, mujer, de mi existencia
Nuestros mundos son mundos diferentes
Separados por agua e ideales
Tu vida es un jardín de flores rojas
La mía es cual vaivén, ¿por qué negarlo?
Llevas en tu canción, en tu mirar, tu pecho
La altiveza de un viento huracanado
Yo llevo en mi adentro, traslúcido, por cierto,
La nostalgia que muere queriendo ser feliz
Tú estás atada a un algo de espinas y alfileres
Yo libre como el humo que se esparce tranquilo
Por eso es que te pido resignado por siempre
Desaparece ya, mujer, de mi existencia
Y reclínate en la sombra de tus propios caminos