Ella cumplió Señor
tan dulcemente su misión
que un día se fue callada
al encuentro contigo.
Se fue tan santamente
como un himno celeste
que armoniza el espacio.
Ella se fue Señor
una mañana…
a encontrarse contigo
y te llevó las rosas
que en su jardín plantó
recíbelas, Señor
como ofrenda primera
del amor de su alma.