|

A UN VIEJITO

¡Cuánto te estimo viejito!
Que te ganas el pan así tan duramente
No ha despertado el sol y ya tú estás en pie
Para llevar a cabo tu diario recorrer
Tus ojos gastados por la lucha
Reflejan la dureza de la tierra
La bondad de los ángeles
El esfuerzo por la supervivencia
¡Oh Señor! Por una triste dádiva
Va el pobre viejito cruzando por las calles
Extendiendo su mano a cada instante
En busca de otra mano amiga
¡Ay viejito, si el mundo fuese justo!
No tendrías que emplear tus débiles fuerzas
Para conseguir unos míseros centavos
Que sacien tu hambre y alarguen tu existencia
Suplicando con su voz temblorosa
Va cual mártir de la vida ese pobre viejito
Implorando piedades
Reclamando mercedes o justicias