Ha aparecido un astro en mi vivir
Que me alienta y me ayuda a caminar
Ya sus rayos fulgentes comienzan a latir
Y voy resucitando dispuesto a batallar
Mas no ha de ser el astro de mi consolación
No lo quiso el destino ya que tarde nací
Pero en sus movimientos de amor y traslación
Una dicha sublime se aproxima a mi
Quizás por las regiones del llanto y el olvido
En los duros lugares del dolor y vagar
Cuando esté peregrino y me sienta perdido…
Sus tenues blancos rayos vayan a iluminar