Hoy mismo se conjugaron en mi
casi juntos,
el dolor, el perdón y el amor
el dolor fue muy grande,
quedó vacilante mi alma mucho tiempo,
tras el dolor miré hacia Dios… pedí perdón
y si mil veces tuviera que pedir perdón
mil veces lo pediría,
ya en la tarde una ancianita madre
dulce, cariñosa, irradiaba tanta bondad
que inundó mi ser de amor,
consumida por los años y el trabajo
sin embargo, cada vez que hablaba sonreía
apenas podía caminar
sus fuerzas las había entregado en el altar
del servicio,
pedí mil veces a dios porque la bendijera
mientras la veía partir lentamente
ayudada por alguien…
Dolor, perdón y amor
conjugándose en mi hoy.